Comentario:
Otra de esas fotos que parecen de oportunidad y rapidez de disparo y no lo son:
El toro ha derribado y ha sido sacado de la escena, el personal de la cuadra de caballos se afana nervioso (enorme el cariño por sus caballos).
La situación es lentísima a pesar de la urgencia y le da tiempo al fotógrafo para todo, puede desparramar la vista –siempre los dos ojos abiertos- no solo sobre el caballo y su situación sino sobre todos los actores inmediatos a la escena; los responsables en el callejón y el guardia atento, pero son sobre todos el picador “contra las tablas” sin posibilidad de escape y la persona en el margen izquierdo que cierra la imagen devolviendo una y otra vez la atención hacia el interior los que provocan que la cámara se dispare y nos deje para siempre este instante en movimiento.