El siempre lo supo; desde que en su infancia su padre lo llevara por primera vez a los toros, siempre lo supo.
Y lo representó con todas sus Artes, en grabados, pinturas, dibujos, incluso en los cuernos de una bicicleta llegó a verlo.
Sabía que está en el sexo y que está en la vida y en la muerte.
Por fortuna la vida le prestó tiempo suficiente para saber lo que el era y el lugar que le correspondería en la historia.
Que no habría, familia, gobiernos, ni reyes, que pudieran robárselo.
El siempre supo que DIOS ES EL TORO.