NOCHE DE TOROS
Es cierto que la tarde era de un gris amenazante, pero en contados segundos el día se hizo noche, el cielo se abrió en aguas y granizos, dejándonos para siempre un recuerdo en la retina de la memoria.
La gente huyendo en desbandada y en una última mirada al ruedo vemos la foto.
Con la fotografía suele ocurrir que a menudo se piensan por anticipado, casi siempre se hacen sobre la marcha, y a veces “se ven” en el momento en que ocurren.
Solo una toma esperando el momento más dinámico de la situación, y ya en la cabeza ese proceso de solarización tan antiguo como la fotografía misma y tan fácil de hacer con la técnica de hoy día.