Alvarito
López “Azuquita”
Lo
conocimos siendo un niño y hoy lo miramos con el orgullo
de verlo en hombre y en torero.
No pudo el desaliento con el, en una de esas tantas historias
de soñar con la fama.
Lo pensó poco Álvaro, sabia de la dificultad del
sueño, y su amor por estar cerca del toro, no le hizo
dudar un momento.
Hoy ya es un gran profesional de plata, y sufre el dolor de
las carnes abiertas.
Una cornada muy grande, como jamás vimos, en tantos años
de ir y venir por esos pueblos de Dios.
Volverá y volveremos todos, hombres de luces, cirujanos
de hechos urgentes, vendedores de fotos, con este pan nuestro
de cada día, adonde el Toro nos lleve.
Suerte Torero