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Con más de tres cuartos de entrada en tarde espléndida,
se lidiaron 6 toros de Puerto y Ventana de San Lorenzo, muy
bien presentados, bravucones y de buen juego en general a excepción
del sexto. El mejor el segundo con mayor recorrido y nobleza.
Luis
Vilches, de verde gay. Ovación con saludos en ambos
Eduardo
Gallo, de coral y oro. Silencio en ambos
“El Capea”, de verde oliva y oro. Silencio en ambos
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Luis Vilches |

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SE
VEÍA VENIR - Por Ignacio de Cossío
Corrida manejable y con mucho que torear más en Lisardo
que Atanasio se lidió, mal que bien, ayer en la Maestranza.
Nada que ver con el temple, la clase y la despaciosidad de Manzanares;
el arte de El Cid; el valor de Castella; y la izquierda de Talavante
días anteriores. La corrida fue aburrida y larga. Por cierto,
no hay derecho que los enganches, estropeen año tras año
las corridas de por la tarde, así el ruedo se disfrazó
de nuevo de pista de patinaje y dos veces besó el albero
El Gallo por una de Zamorano.
Vilches aseado en sus dos toros y matando tan mal como en todas
sus corridas en Sevilla. Recordemos los pinchazos con la de Victorino
y Cebada, preocúpate Luis lo antes posible si no quieres
peder el tren. Serio y por encima de sus adverdarios estuvo el
de Utrera ante un lote soso que debió exponer un poco más
y jugársela del todo. Mucho oficio y demasiadas voces en
la faena de muleta en su primero. Cuatro verónicas de mucho
mérito acompañan al diestro sevillano en preámbulo
del cuarto. El animalito era un toro inválido pero con
calidad, Luis lo sabe y lo entiende. Algún derechazo y
algún que otro natural pero nada más, y ahora el
toreo pide algo más.
Tarde aburrida sin emoción también cuando torean
Gallo y Capea. Eduardo hace un esfuerzo con la diestra toreando
muy despacio pero le falta también algo…Lo intenta
con las sanjuaneras casi al final, tras otra serie templada, pero
nada de nada, no hay nada que hacer en una Sevilla que ha visto
a Manzanares. Los de Salamanca también llegaron tarde.
Con el último toro Eduardo Gallo debió perderle
un paso, darle más espacio, porque el toro se rebrincó
en cada envite de su la muleta. Es la hora de apretar el acelerador
y el torero se le olvida el reloj en casa toreando sin acople
y decisión. Otro que tal baila. El Capea no liga al toro
en su muleta. Es insoportable ver bailar a un torero. Su primero
no tiene clase pero también deja hacer y el torero se pone
y se quita, el toro se quita y se pone. Todo quedó en tablas,
pero ¿dónde estamos? En el sexto pocas opciones
hubo la verdad sea dicha, el toro el peor y eso que lo tenía
todo: poca clase, mirón, esperaba y siempre al pecho. Lo
que quieran pero a este Castella hace otra cosa y Talavante también.
Pero claro El Capea es otro torero y espera mejor ocasión
de jugarse los muslos. Mi pregunta queda en el aire ¿Madrid
pondrá o refrendará el sitio y la disposición
demostrado por estos toreros en Sevilla?
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