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Con lleno de no hay billetes en tarde lluviosa, se han lidiado
4 toros de Victoriano del Río y Cortés, desiguales,
flojos y sin clase; y 2 de Juan Pedro Domecq, parejos, nobles
y prontos.
Miguel
Abellán, de blanco y azabache. Silencio en ambos
Julián López El Juli, de sangre de pichón
y oro. Silencio y ovación
Manuel Jesús El Cid, de burdeos y oro. Silencio en ambos.
Incidencia:
saludó El Chano en banderillas
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1
Miguel Abellán |

2 |
LA CAPA DE
EL CID SE ARRASTRA EN LA MAESTRANZA
Por
Ignacio de Cossío
La capa del El Cid es inmensa cuando se abre en la Maestranza.
Nada sobresale más que sus verónicas bajas, de brazos
dormidos tocado las piernas, mecidas, acompañadas y tan
toreras que pudimos contemplar durante la lidia de sus dos toros
ayer tarde. En el primero se presume de un gran pitón izquierdo,
Manolo lo lancea con majestuosidad. Tres verónicas y la
media, muy despacio casi en cámara lenta nacen, como por
obra de arte y magia, en las muñecas del saltereño.
Manolo, nunca te he visto así de bien con el capote. ¿Dónde
has estado todo este invierno? Vuelve en el quite de los caballos
también a la verónica para dejar en evidencia las
enganchadas gaoneras del compañero en su desquite posterior.
El toro no tiene fuelle ni clase y hasta mansea metido en corrales.
Se ven y se oyen los lamentos y los rebrincos del animal. Todos
desde nuestro tendido atónitos y perplejos contemplamos
su nuevo y elevadísimo toreo de capa. Nada no hay que hacer
es un toro que pide cercanías y no las merece, el estoque
si y hasta dos pinchazos también. En el sexto la plaza
era un estanque de agua parda. El toro parece bueno pero también
esta lloviendo y en otras circunstancias el cuento tendría
otro final. Bravo su comportamiento, el del toro y el de Manuel
Jesús. Uno por su alegría y otro por sus verónicas,
posiblemente de las más mecidas de esta gran feria.
El Juli, el presidente y el ganadero nos regalan un inválido
que nadie lo quiere devolver salvo el respetable que haciendo
honor a su apelativo se convierte en más amable aún
todavía. Un capote por bajo Juli y a romperle del todo
el cuello, esto a ti tampoco te conviene, como se ha puesto farolillos
esta temporada. Largos fueron los naturales a su segundo, con
la que está cayendo, Julián. Esta claro que por
algo es una figura indiscutible, le recuerdo especialmente al
natural en una serie muy asentada y firme. Pero claro con el menú
de días pasados todo me sabe a poco, lo reconozco estuvo
bien pero a mí solo levanta…dejémoslo.
Miguel Abellán se llenó de ambición y casta
y se situó desde el primer momento en la puerta de los
sustos para recibir con largas cambias y por triplicado a todos
sus oponentes. Eso sí y la estocada a su primero magistral,
pero otro toro flojo sin casta, soso hasta decir basta. Había
que hacerle muy bien las cosas porque el no regalaba nada y Miguel
no las encontró. Por cierto en el segundo de su lote, un
jabonero sucio muy potable aunque sin humillar, debió perderle
un paso, darle más distancia y ligar de manera rectilínea
el toreo. Debió hacerlo rápido porque el animal
solo tiene 20 viajes, mira eso lo hace muy bien también
El Cid, un torero que no se anda con probaturas. Llegan los truenos
y la lluvia, para entonces Miguel acariciaba su acero esperando
mejor ocasión. ¿Y me pregunto yo, a cuál
se referirá el maestro?
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