Nadar y guardar la ropa.
Cuesta dinero, voluntad y tiempo el ser torero.
Teniendo en cuenta que hay pocas novilladas y aun menos que sean rentables, los novilleros que visitan plazas importantes como Sevilla se ven obligados de tener que guardar un poco la ropa para en caso de no triunfar, de cuando menos estar decorosos y no salir hundidos de aquí. De hacer “las cositas bien hechas” y pasar el examen con un aprobado, sin arriesgar a por un 10.
Este, creo yo, es parte del motivo de porqué últimamente los novillos están por encima de los novilleros, no arriesgan a tope como es su obligación “andan pero no andan” y claro el tiempo es inmisericorde y no terminan de llegar a ningún lado.
El mejor esta tarde fue sin duda Martín Núñez, que tuvo un primero con casta y cierta clase pero con el defecto de una embestida corta, le echó las manos por delante y bajas, y se lo llevó inteligentemente a los medios para tratar de curarle el defecto, consiguió allí alguna tanda de merito. Estoconazo sin puntilla y generosa vuelta al ruedo.
En el segundo, un novillo-toro de 500 kilos mal contados, salió con genio y descompuesto para el capote, derribando al torero y preocupando a la cuadrilla, le dieron fuerte en el caballo (la del pulpo que dice un amigo mió), con lo que entró en el tercio de banderillas parado pero se recuperó en la muleta con un buen pitón izquierdo.
Martín estuvo un poco al hilo y fuera de sitio, aunque con excelentes lances al natural cuando las circunstancias coincidían. Siempre al hilo de las tablas, a este no lo sacó para afuera y había más toro que torear. Lo mató de otra estocada a ley y el paisanaje se volcó con el en una petición de oreja casi unánime, que la presidenta hizo bien de dar.
Haya paz en las masas.
Manolo Larios fue el cordero de sacrificio que usó la empresa para confeccionar los carteles novilleriles de esta temporada, a su gusto e interés.
Fue un triunfador cortando oreja en Septiembre pasado, y en lugar de repetir en Octubre como fue lo prometido por la empresa, esta lo ha “guardado” hasta el 30 de mayo de la temporada siguiente para darle la oportunidad merecida. Esto estuvo mal de cara al aficionado que se quedó con ganas de verlo y sobre todo fue, o tuve que ser, una gran desilusión para el chaval, porque de verdad lo que quiere el torero siempre es torear cuando el se encuentra con moral y hay un publico que lo pide. Hoy costó esfuerzo el conseguir arrancarle una sonrisa en el retrato de salida, el sabia perfectamente que el tiempo transcurrido era motivo de olvido y el calor del momento ya estaba mas que pasado, el sabia que comenzaba de nuevo.
Tomamos a Manuel Larios como ejemplo de las mil putadas que la empresa Pagés ha hecho a los novilleros, de Sevilla y de afuera, en los últimos años.
La prensa pesebrera especializada por supuesto padece de amnesia para lo que quiere.
El primero de Larios fue un gran novillo de salida, con clase en la embestida y donde la cuadrilla con Llesteras a la cabeza hizo un trabajo casi perfecto. Dio Manuel lances preciosos y de calidad, pero no terminó, o mejor dicho desaprovechó el que fue el mejor novillo de la tarde. Lo mató de entera en las tablas. Ovación que pudo ser más, mucho más.
El segundo sin embargo era un novillo ecléctico o sea tenia de todo, embestía humillando a ratos y con la cabeza alta otros, repetía con codicia o se quedaba parado, se colaba a veces y hacia el avión otras. Las miradas del novillero al callejón eran de desconcierto total. Lo mató mal, y se retiró en silencio.
Conchi Ríos
¿Les importa a Ustedes si los toreros o toreras son guapos y simpáticos? Pues a mi sí, ya está uno cansado de caras largas y tíos feos cuando después resulta que la inmensa mayoría no valen un duro. Feos sí pero que funcionen muy bien, si no es así mejor caras guapas que alegren esta Procesión del Simpecado en que se ha convertido la Fiesta.
Por cierto, han observado que las mujeres torean mejor de capa que los hombres ¿yo estoy convencido de que es así. Teniendo, claro está, en cuenta la cantidad de mujeres que hay en el toreo verán que un porcentaje medio se defiende bien con el capote, mientras que en los hombres y con la misma cantidad de festejos y practica, casi ninguno sabe usarlo. La muleta se maneja con medio cuerpo y el capote con el cuerpo entero y como de expresión corporal se trata, las mujeres nos llevan siglos de ventaja.
Cochi Ríos mucho mas inexperta que sus compañeros, apechugó con un primero imposible y supo salvar los muebles, además lo mató a la primera y bien.
El segundo ya era mejor novillo pero mucho mas difícil de meter en vereda y Conchi no pudo hacerse con el, le faltaron cuadrilla, callejón y conocimientos, pero estuvo valiente, tragó y mucho en las distancias cortas y consiguió hilvanar algún pase suelto, lo mató como un cañón.
Procura reservarse la torera, no entra en quites, sabe ocultar sus carencias, sobre todo con la muleta, que son muchísimas, trata de actuar despacio cuidando su puesta en escena y en resumen se comporta con un estilo propio e inteligente.
Pues todo ello muy bien, no hay pega que poner, si se arriman y los matan por arriba como Conchi, bienvenidas un ciento, a ver si consiguen ser la alternativa revolucionaria que el toreo necesita urgentemente.
Paco Diaz |
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