Muy retrasado por una grave enfermedad informática, tratamos de ponernos al día
El toreo lo hunden unos pero lo levantan otros con su dolor.
Lo noche empezó indecisa con un Luís Vilches sin coger sitio por la falta de corridas y con un exceso de voces que no aplacaban nervios, ni siquiera a el mismo, prisas de novillero y detalles de gran torero alternaban a una. Palmas del paisanaje en el primero.
En el cuarto más voces, más prisas, muchos enganchones y ese estilo propio con ese compás de torero caro que los aficionados quisiéramos ver triunfar. Mató regular, pero pronto y oreja de muy poco peso, pedida por un publico totalmente casero y un presidente que no quiere que nadie se enfade con el, que la vida son dos días.
Salvador Cortés estuvo con firmeza delante de su primero cada día con más sabiduría y confianza. Tampoco hubo mucho temple en su toreo pero si transmisión. Mató a la primera y otra oreja al exportón de las reindivicaciones. Algo más tenía que haber resistido el presidente pero ya dijimos…
En el quinto vino la tragedia, donde su hermano Luís, sangre común, la derramó sin cuento en honor de la Fiesta y de todos nosotros.
Un titubeo, un toro que quedó un poco entero en la puya y una soberbia torera de no querer pasar en falso, consumaron una cornada-fuente que nosotros vimos muy seria en el primer momento y que después se declaró de la más importante que hemos tenido por aquí en mucho tiempo.
Después de la cogida no recuerdo gran cosa de este toro, me pareció un toro avisado y peligroso en el que Salvador poco pudo hacer. Ovación y saludo.
De Javier Cortes, el torero que nos recomendaba encarecidamente el empresario Don Ramón Valencia hay bien poco que decir, que ya estuvo de novillero aquí la temporada pasada sin mayor gloria y que esta nos lo trae casi igual de verde que se fue.
Rogarle por favor al señor Valencia que si acaso haga los experimentos con los noveles, que siempre nos saldrá mas barato.
Paco Diaz
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